Primer contrato indefinido
Lo más frecuente. Con seis meses o un año de antigüedad ya hay entidades que entran; con dos, entran casi todas. Si puedes esperar a que la antigüedad suba, la operación mejora sola y sin que hagas nada.
El problema casi nunca es la cuota. Es la entrada. Nadie junta cuarenta mil euros mientras paga mil de alquiler.
Soy Ángel López, intermediario de crédito inmobiliario. Te digo tu techo real antes de que salgas a ver pisos, que es cuando sirve de algo.
El banco lo sabe. Por eso las ayudas que existen atacan la entrada y no la cuota: es ahí donde está el atasco de tu generación.
El alquiler no cuenta como historial. Puedes llevar seis años pagando novecientos euros el día uno de cada mes y para el análisis eso no existe. Lo que sí existe es tu antigüedad laboral y tus movimientos de cuenta.
Se mira la estabilidad, no la edad. Un indefinido con un año de antigüedad pesa más que tres años encadenando temporales, aunque el sueldo sea idéntico.
El plazo largo juega a tu favor justo por ser joven. Con treinta y pocos se puede estirar a treinta o treinta y cinco años, y eso es lo que hace que la cuota entre.
Si compráis en pareja, se estudia el conjunto. Dos sueldos medianos y estables suelen dar más juego que uno bueno y en solitario.
Busca la que se parezca a la tuya, porque el camino cambia bastante de una a otra.
Lo más frecuente. Con seis meses o un año de antigüedad ya hay entidades que entran; con dos, entran casi todas. Si puedes esperar a que la antigüedad suba, la operación mejora sola y sin que hagas nada.
Se defiende con la vida laboral: lo que importa es que no haya huecos y que la trayectoria vaya hacia arriba. Suele hacer falta aportar más o que alguien responda contigo.
Se presenta como una sola operación con dos titulares. Conviene hablar antes de lo incómodo: en qué porcentaje entra cada uno en la escritura y qué ocurre si uno quiere salir.
Puede ser dinero para la entrada, un aval o una segunda garantía, y no son lo mismo ni de lejos. El dinero donado tributa; avalar compromete el patrimonio de quien firma durante años. Elegir mal aquí sale caro.
Sin un histórico reciente en España la cosa se complica. Muchas veces lo sensato es consolidar unos meses de nómina aquí antes de mover nada, y esos meses no son tiempo perdido.
Es viable más veces de lo que la gente cree, pero obliga a elegir bien el precio y a no estirar la cuota hasta el borde. El margen que dejes hoy se agradece muchísimo a los tres años.
Se habla mucho de los avales públicos y poquísimo de sus condiciones. Antes de contar con uno, léete esto.
Aunque entres, los impuestos y los gastos de la compraventa se pagan aparte, en efectivo y el día de la firma. Ese dinero hay que tenerlo igual. Cuánto cubre exactamente y qué requisitos pide está detallado en la página de hipoteca al 100 %.
No vale cualquier vivienda ni cualquier nómina: el precio máximo lo fija cada comunidad autónoma y el límite de ingresos depende de tu provincia. Pasarte por poco te deja fuera igual que pasarte por mucho.
El aval rebaja el riesgo de la entidad, pero la decisión sigue siendo suya. Tu contrato, tu antigüedad y tus deudas se analizan exactamente igual que sin él.
Vas a convivir con esa cuota mucho tiempo, y en esos años cambian los trabajos, las parejas y los planes. Si el número solo cuadra en el mejor escenario posible, no cuadra.
Es la primera vez que haces esto, así que no te agobies por tenerlo todo. Con lo de abajo ya te digo por dónde vamos.
Cuánto entra, cuánto tienes y cuánto pagas ya. De ahí sale el precio máximo que puedes buscar, que es el dato con el que hay que salir a mirar.
Precio máximo, cuota, ahorro necesario el día de la firma y si entras en alguna ayuda. Con eso ya puedes visitar sin hacerte ilusiones falsas.
Con la vivienda ya elegida monto el expediente y lo llevo a la vez a los bancos que trabajan bien con perfiles jóvenes, que no son todos.
Primero la tasación y después la notaría, con la FEIN y el acta de transparencia por medio. Te explico cada papel antes de que lo firmes, porque es la primera vez que los ves en tu vida.
Las ayudas públicas tienen requisitos que cambian y que dependen de tu provincia y de tu comunidad, así que se comprueban con tus datos delante antes de contar con ellas. Ninguna entidad garantiza la concesión por adelantado. El estudio es gratuito y los honorarios solo si la operación se firma en notaría.
Pronto no, justito sí. Hay entidades que a partir de seis meses de antigüedad entran sin pestañear y otras que piden un año o dos. Con tu caso concreto se sabe a cuáles ir. Y si puedes esperar cuatro meses más, la operación mejora sin que muevas un dedo.
Sin nada de nada, no. Aunque entres en un aval público que cubra la entrada, los impuestos y los gastos se pagan aparte y en efectivo el mismo día de la firma. Lo que sí cambia es cuánto: de necesitar en torno a un tercio del precio pasas a necesitar bastante menos.
Depende de lo que tengan y de cuánto quieran arriesgar. El dinero donado sale de su patrimonio y tributa; avalar no cuesta nada hoy pero les compromete durante años. Antes de decidir conviene sentarse los tres y hacer números, y en eso te echo una mano.
Bastante. En qué porcentaje entra cada uno en la escritura, quién pone qué en la entrada y qué pasa si uno se quiere ir. Nada de eso lo resuelve el banco: lo acordáis vosotros antes y luego se refleja donde tiene que reflejarse.
Nada hasta que firmes. Los honorarios se cobran el día de la notaría y los conoces por escrito desde el principio. Si te digo que esperes medio año y esperas, no cobro nada, y aun así te lo voy a decir.
El detalle del aval público y las otras tres vías para financiar por encima de lo normal.
La otra decisión que vas a tener que tomar, y que casi nadie te explica bien.
Si tú o tu pareja sois cuenta propia, ese lado del expediente cambia entero.
Salir a ver casas sin saber tu techo es la mejor forma de enamorarte de algo que no puedes pagar. Media hora y sales con el precio máximo que aguantas y con lo que necesitas tener el día de la firma.
Ángel López · intermediario de crédito inmobiliario. Contratar un préstamo hipotecario es una decisión de largo plazo: antes de firmar, revisa la FEIN y compara siempre por TAE.
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