Divorcio o separación
El más común. Uno se queda la vivienda familiar y compensa al otro, normalmente dentro del convenio regulador. La compensación puede ser dinero, otros bienes o asumir deuda.
Deshacer una propiedad compartida sin venderla a un tercero. Se usa muchísimo en separaciones y entre hermanos que heredan juntos.
Soy Ángel López, intermediario de crédito inmobiliario. Mi parte es la que casi todo el mundo deja para el final y debería ir primero: que la entidad acepte que uno solo se quede con el préstamo.
Jurídicamente es otra figura, y esa diferencia tiene consecuencias prácticas. Pero ojo, porque disolver la copropiedad no disuelve el préstamo.
Se reparte algo que no se puede partir. Como un piso no se corta por la mitad, uno se lo queda entero y compensa al otro por la parte que le corresponde.
Suele tributar de forma distinta a una compraventa de media vivienda, y por eso se elige esta vía. Cuánto y cómo depende de tu comunidad y de cómo se plantee, así que ese cálculo lo confirma tu asesor fiscal antes de firmar.
La hipoteca no se entera de nada. Sigue a nombre de los dos hasta que la entidad acepte expresamente lo contrario, y ese es el punto donde se tuercen la mayoría de estas operaciones.
Si quien se queda no puede asumir el préstamo en solitario, la escritura se puede firmar igual. Y ahí es donde empieza el problema de verdad.
Distintas de origen y con papeleo distinto, aunque el problema con el banco acabe siendo el mismo.
El más común. Uno se queda la vivienda familiar y compensa al otro, normalmente dentro del convenio regulador. La compensación puede ser dinero, otros bienes o asumir deuda.
Tres hermanos y un piso. Uno lo quiere y los demás prefieren dinero. Si encima queda hipoteca viva, hay que resolver también quién responde de ella a partir de entonces.
Sin convenio regulador de por medio, todo se pacta desde cero. Es más libre y también más fácil de hacer mal si no queda documentado quién puso qué en su momento.
Una inversión conjunta que uno quiere deshacer. Aquí lo que más cuesta es ponerse de acuerdo en el valor del inmueble, y conviene apoyarse en una tasación en lugar de en opiniones.
Lo veo varias veces al año y siempre termina igual. Léete esto antes de ponerle fecha a nada.
Pasas a ser el único dueño, pero el préstamo sigue a nombre de los dos. El otro sigue atado a una vivienda que ya no es suya, y tú no puedes mover nada sin contar con él.
Ese préstamo le sigue contando como deuda propia. Cuando vaya a comprarse otra vivienda se encontrará con que no le llega, y entonces habrá que resolverlo con prisa y sin margen.
Si la compensación no se corresponde con el valor real, puede aparecer un exceso de adjudicación con consecuencias fiscales. Una tasación evita la discusión y protege a los dos.
Si uno no quiere firmar, esto no se resuelve en una oficina bancaria: se resuelve con un abogado y por otra vía. Ahí yo ya no pinto nada y te lo diré directamente.
Te separo lo que es mío de lo que corresponde a tu asesor, porque mezclarlo es justo lo que hace que la gente se lleve sorpresas.
Necesaria para fijar la compensación y para que la entidad valore la operación. Ese gasto corre por cuenta del cliente y suele ser el primero que aparece.
La escritura de extinción se firma y se inscribe. Si además se modifica el préstamo, en esa parte los aranceles notariales, la gestoría y la inscripción corresponden al prestamista.
Puede haber comisión si venía pactada en la escritura del préstamo. Se lee antes de dar ninguna cifra, porque cambia bastante el total.
Esta operación tributa de forma distinta a una compraventa y depende de tu comunidad autónoma y de cómo se plantee. No te voy a dar un porcentaje que no me corresponde dar a mí.
Con esos tres bloques se puede plantear la operación completa a la entidad. Sin el tercero, no hay nada que plantear.
La primera pregunta y la que lo decide todo: la cuota entera contra un solo sueldo. Si ahí no sale, hay que replantear el acuerdo antes de escribirlo.
Qué se le propone al banco, si hace falta avalista o estirar el plazo, y en qué orden hay que firmar cada cosa para que nadie quede colgado.
Se presenta la operación a tu entidad y, si conviene, también a otras. No se firma nada en notaría hasta que esa respuesta esté por escrito.
Se firma la extinción y el cambio en el préstamo, a poder ser el mismo día, y se inscribe todo en el registro.
La extinción de condominio tiene una vertiente fiscal y legal que corresponde a tu asesor o a tu abogado: el reparto, la valoración y la tributación no son competencia de un intermediario de crédito. Mi parte es que la hipoteca quede resuelta y a nombre de quien toca. El estudio es gratuito y los honorarios solo si la operación se firma en notaría.
Firmarla, se puede. Y es exactamente lo que no hay que hacer. Te quedarías con la vivienda entera y con un préstamo que seguís debiendo los dos, lo que os deja atrapados a ambos. Primero se comprueba que la entidad acepta, y si no acepta se busca cómo reforzar la operación.
Porque jurídicamente es otra figura y suele tributar de manera distinta, lo que en muchos casos sale más barato. Cuánto exactamente depende de tu comunidad autónoma y de cómo se plantee, así que ese número te lo tiene que dar tu asesor fiscal y no yo.
Si no hay acuerdo, esto no se desatasca en una oficina bancaria: es un asunto para tu abogado, que tiene vías para forzar la división. Cuando haya acuerdo o resolución judicial, yo me encargo de la parte de la hipoteca.
Lo que diga una tasación, no lo que diga un portal inmobiliario ni lo que le parezca a cada uno. Es el modo de que la cifra sea defendible y de que nadie se sienta engañado tres años después.
Muchas veces sí, y suele ser buena idea: ya que se toca la escritura, se aprovecha para revisar tipo, plazo y vinculaciones. Se plantea todo junto en la misma negociación, que además da más fuerza.
Es media hora que evita el disgusto más caro que veo en estas operaciones. Cuéntame quién se queda, qué se compensa y qué préstamo hay, y te digo si sale tal y como está planteado.
Ángel López · intermediario de crédito inmobiliario. Contratar un préstamo hipotecario es una decisión de largo plazo: antes de firmar, revisa la FEIN y compara siempre por TAE.
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