La familia ha crecido
El motivo número uno. Aparece la casa que encaja y no da tiempo a vender antes. La alternativa de esperar suele significar perderla.
Compras la nueva antes de haber vendido la tuya. La entidad te da un plazo para venderla y, mientras tanto, pagas menos.
Soy Ángel López, intermediario de crédito inmobiliario. Esto se planifica antes de poner tu casa en venta: cuando ya hay comprador y una fecha encima, las opciones se reducen mucho.
Casi nadie puede vender y comprar el mismo día. Esta operación existe para cubrir ese hueco sin que tengas que mudarte dos veces ni aceptar la primera oferta que llegue.
La entidad financia la compra de la nueva contando con que vas a vender la actual. Normalmente une las dos viviendas como garantía durante ese periodo.
Te da un plazo para vender, que suele moverse en el entorno de uno o dos años según la entidad. Durante ese tiempo pagas una cuota reducida o solamente intereses.
Cuando vendes, con lo obtenido cancelas la parte que corresponde y el préstamo se queda ajustado a la vivienda nueva, ya con su cuota normal.
Si no vendes dentro del plazo, la cuota pasa a ser la de todo lo que debes. Ese es el riesgo real de esta operación y hay que mirarlo de frente antes de firmar.
Todos legítimos, y todos con la misma pregunta detrás: cuánto vas a tardar en vender.
El motivo número uno. Aparece la casa que encaja y no da tiempo a vender antes. La alternativa de esperar suele significar perderla.
Con fecha de incorporación encima. El puente resuelve el calendario, aunque conviene valorar también alquilar unos meses antes de comprar en una ciudad que no conoces.
Un precio que no se va a repetir. Se puede aprovechar, pero el número tiene que salir contando con vender tu casa por debajo de lo que te gustaría, nunca por encima.
Comprar, reformar con calma y mudarte después. Es cómodo, y significa unos meses pagando dos sitios que hay que tener presupuestados desde el principio.
Entonces esto no es un puente: es una segunda hipoteca con dos inmuebles y se analiza distinto. La renta futura no cuenta como ingreso hasta que existe de verdad.
Es una operación útil y la firmo, pero tiene un punto de riesgo muy concreto que hay que entender antes de nada.
Toda la operación se apoya en el precio al que vendas. Conviene hacer los números con una valoración prudente y no con la más optimista que encuentres en internet.
Si el mercado de tu zona es lento o el piso tiene algo que lo frena, un año se pasa volando. Mejor saber antes de firmar cuánto tarda en venderse lo que tienes.
Si has ajustado tanto que necesitas vender por encima de mercado para que cuadre, no te queda margen de maniobra. Esa es exactamente la situación que hay que evitar.
Vender primero, alquilar unos meses y comprar sin prisa. Es incómodo y supone una mudanza más, pero elimina el riesgo entero. Te la voy a poner encima de la mesa.
Y eso se nota en la factura. Estas son las partidas que más sorprenden cuando llegan.
La que compras y la que vendes, porque las dos entran en la garantía durante el periodo. Ese gasto corre por cuenta del cliente.
Con su notaría, su registro y su gestoría. En las operaciones sujetas a la normativa de crédito inmobiliario esas partidas corresponden al prestamista, y la tasación al cliente.
Cancelar y liberar la garantía de la vivienda vendida tiene su trámite y su coste. Se cuenta en el cálculo desde el principio y no cuando aparece.
Suministros, comunidad e impuestos de las dos a la vez mientras dure el proceso. No es hipoteca, pero es dinero que sale todos los meses igual.
Con las dos mitades se calcula la operación completa y, sobre todo, el escenario de que tardes en vender.
Qué debes de la actual, cuánto puedes sacar por ella y cuánto cuesta la nueva. Con eso ya se ve si el puente es la herramienta o no lo es.
Qué pagas mientras vendes, qué pagas si vendes al precio esperado y qué pagarías si tardaras el doble. Ese tercer número es el que decide.
Se lleva a las entidades que hacen este tipo de operación, con las dos viviendas documentadas y una valoración defendible de la tuya.
Tasaciones, FEIN, acta de transparencia y notaría de la compra. Y después seguimiento hasta que se vende la antigua y el préstamo se ajusta.
El plazo para vender, la cuota reducida durante ese periodo y las condiciones de la garantía varían mucho de una entidad a otra y aquí no se garantizan. Esta operación depende de que la vivienda actual se venda, y el precio de venta no lo controla nadie. El estudio es gratuito y los honorarios solo si la operación se firma en notaría.
Depende de la entidad; lo habitual se mueve en el entorno de uno o dos años. Lo importante no es tanto el plazo que te den como cuánto tarda de verdad en venderse una vivienda como la tuya en tu zona. Ese dato se mira antes de firmar, no después.
Cuando vence el plazo pasas a pagar la cuota correspondiente a todo lo que debes, que es bastante más alta. Por eso el cálculo se hace siempre con el escenario malo delante: si con esa cuota no puedes, la operación no es para ti por muy cómoda que parezca hoy.
Sí, es el caso normal. Se tiene en cuenta lo que queda pendiente y lo que se espera obtener por la venta. Lo que no encaja bien es que quede mucha deuda y poco margen entre lo que debes y lo que la vivienda vale.
Entonces ya no hablamos de una operación puente, sino de mantener dos hipotecas a la vez. Se puede plantear, pero la entidad analiza si aguantas las dos cuotas sin contar con el alquiler, porque ese ingreso todavía no existe cuando se firma.
Muchas veces sí, y te lo voy a decir aunque signifique que no hay operación para mí. Vender, alquilar unos meses y comprar sin prisa elimina el riesgo entero a cambio de una mudanza más. Si tu margen es justo, esa es la opción sensata.
Si además arrastras una hipoteca con condiciones malas en la casa que dejas.
Si al final decides quedarte la casa actual y alquilarla en vez de venderla.
Todas las demás operaciones sobre una hipoteca, en una sola página.
La diferencia entre que esto salga bien o mal está en el escenario que casi nadie calcula: qué pasa si tardas el doble en vender. Media hora y sales sabiendo si te lo puedes permitir.
Ángel López · intermediario de crédito inmobiliario. Contratar un préstamo hipotecario es una decisión de largo plazo: antes de firmar, revisa la FEIN y compara siempre por TAE.
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